Palabras Escondidas

Traicionarme a través de la voz.
Como el sigilo de un gato
la necesidad de hablar,
va dando forma a una serie de acontecimientos.
Llevan días quedándose atrapadas en el silencio,
junto con el aire, el calor y esta excesiva humedad.
Y es esa mirada donde descansa mi confianza,
la que poco a poco mientras el tiempo y el sol caen,
me grita que puedo, si quiero.
Soy persona de palabras,
de la misma forma que soy persona de sonidos,
que atrapo y transformo para darle un sentido a esta vida,
mas allá de que sé, que no tiene sentido alguno.
Con el peso de los meses,
seré capaz de soltar, mirar atrás y comprender
el para que, de este sentimiento de derrota
que me acompaña.
Para que tanto esfuerzo por darle forma a un pasado
lleno de experiencias, unirlas y guionizar toda una vida.
¿Cómo sería dejar pasar el agua que fluye por un río,
sin percatarse de las particularidades que la acompañan?
Desconozco como hacerlo,
pues soy persona de detalles que difícilmente se escapan.
¿Cómo sería dejar pasar el agua que fluye por un río,
y con todas esas particularidades que recojo, continuar en mi camino?
Por eso existen los meandros, para que pueda sentarme a descansar
y percibir el frescor del aire,
las gotas cayendo unas sobre otras.
Como sería lo uno y lo otro, respetando el espacio ajeno
de esa necesidad de no querer entrar como yo entro.
Ni sé el tiempo que camino por esta gruta,
alumbrándome con una vela,
que ni el aire escaso de oxigeno,
ni el agua que cae sobre su llama desde el techo,
son capaces de apagarla.
A veces observo la mecha ennegrecida
alrededor de la cual se ilumina.
Pero ¿quedarme a oscuras,
sin saber llegar a tientas a la salida?
¿Para que apagarla y hacer del transito por estas galerías
un paseo mas abrupto?
Lo que me surge de pronto,
es ser una particularidad mas, de esas que observo
mientras el agua se desliza por el río.
Es aquí donde comienza a surgir la vergüenza,
me he dejado llevar por la afinidad del momento,
me voy descubriendo sonrojado,
a la vez que triste y húmedos los cristalinos.
Me siento vulnerable, como en otras ocasiones.
Por ello deshago el envoltorio del dulce caramelo
que quien tengo en frente
entrega y deposita en mis manos,
y con la garganta reseca, necesitada...
hallo el sabor que se diluye en la saliva
a la vez que arrastra el amargor
de sentirme traicionado.




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