Eso que Llaman Destino
- Luis A. M. R
- 4 jul
- 1 min de lectura

Formamos parte de un todo,
girando alrededor de otras partes físicas,
estas,
rotando a su vez sobre si mismas, rodeándome
y viceversa.
Cuando me fuerzo a caminar por un terreno,
es como tratar de salir del campo gravitacional.
Demasiado esfuerzo y energía,
no hay curva, ventana o parábola que en si misma
ayude a cambiar el espacio físico en el que me encuentro.
Y así paso los días.
Sin dejar sentirme que es eso de
“ dejarse llevar por la vida ”.
Muy a menudo con esfuerzo
y el resto de los días sin fuerzas.
Sin embargo, pasa a veces
que ni lo uno ni lo otro.
De esto, que al parecer es un Kaos,
surge una nueva forma de ver las cosas.
Y en un cuerpo físico donde todo pasa
a menudo, por el pensamiento,
resulta extraño observar como ciertas decisiones pasadas,
alivian situaciones futuras,
como si de alguna manera
el camino que voy recorriendo
estuviera enlazado de antemano.
Desde donde elijo y decido puede ser
un agujero de gusano,
con cuyos extremos conecte rápidamente,
entre una experiencia y otra.
Comprendo que este “ desde donde ” anteriormente expuesto,
es el dilema,
y tan acostumbrado a querer atrapar experiencias,
para hacer recorridos lógicos,
destruye por completo este pequeño darme cuenta
de como van las cosas en la vida.
El silencio interior,
y una conexión con un parte intima, amorosa…
pueden ser parte de una clave que asoma
a pesar de que otra parte, instintiva,
me diga al oído,
que todo eso es de blandos.




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